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Notas de origen oscuro

Y hoy, ¿a qué fecha volveré? Busco en mis viejas agendas (porque sí, han quedado amontonadas en un cajón) y elijo una fecha al azar. Reviso la fecha que la punta de mi dedo marcó.. y no encuentro nada interesante. Pero al revolver el cajón en busca de las viejas agendas, encuentro mis viejos cuadernos. Cuadernos azules, con el clásico forro de papel araña.

¿Lo reviso o no? ¿Será el de las entradas inconclusas? ¿Será el de las escrituras pretenciosas? ¿O el de la carta sin terminar..?

Lamentablemente para mí, es del la carta sin terminar. No lo leo, aunque tampoco lo cierro ni lo aparto. Lo dejo ahí, delante mío, sin siquiera hojearlo. Sin embargo, en un triste y poco disimulado esfuerzo por alejarlo de mí, lo abro y dejo que descanse lentamente sobre el mueble. Espío desde lejos en qué hoja quedó abierto y trato de leer, aunque estoy sin lentes y no puedo entender mucho.

En seguida me canso de toda esta patética farsa por evitar los malos recuerdos y empiezo a leer lo que tiene escrito. Me gusta. Es lindo. ¿Lindo te suena a poco? Es realmente lindo. Me gusta y mucho, me hace bien recordar los motivos por lo que escribí todo aquello.

Cierro el cuaderno y vuelvo a guardarlo debajo de las demás cosas, en el fondo del cajón. Lo cierro rápidamente y pienso que me gustaría poder ponerle un candado y tirar la llave. Esos lindos recuerdos y sentimientos sólo atraen los malos, los que inevitablemente llegarán en minutos.

Hace unos días tuve la mala fortuna de cruzarme con el origen de todo aquello. Por alguna extraña razón, pude evitar el desánimo y la pena. Extraña razón cuya fórmula me gustaría recordar, para repetirla cuando la necesite. Pero lo mismo sucede ahora; evito la pena, la tristeza.

Me alegro por mí y por aquello que escribí. Seguirá existiendo en papel y probablemente nunca lo destruya, como alguna vez planeé. Las ideas y pensamientos no tienen la culpa de sus orígenes..

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.