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Niño, deja ya de joder con el Facebook

¡Qué fácil le hizo la vida internet a la gilada!

—¡Mirame, soy un activista, lucho por la libertad/la vida/los graffiti/las plantas!

Hace mucho (en el blog anterior) hablaba de los "revolucionarios de alcoba", esa extraña (y patética) especie de jóvenes que empapelan su habitación con posters de figuras agrandadas por la televisión y las estrellas de rock, que las llevan en sus ropas porque es cool y despierta la admiración de seres todavía más tristes que ellos mismos. Así funciona el mundo, ¿vio?

Ahora la onda es unirse a grupos de Facebook. Pero no cualquier grupo. No, ¡grupos de lucha! Con el puño cerrado bien alto, tocando el ventilador de techo o las lamparitas de bajo consumo. Unos clicks rápidos antes que mamá nos llame a cenar.

Así, uno tiene que ver (porque, lo admito, tengo un feisbukk), como todos se unen a grupos como Limpiemos el Riachuelo, Fundamentalistas del pan casero, 700000 firmas para que el sol salga 15 minutos después, Afeiten a los políticos y demás ocurrencias igual de (poco) divertidas. Todo con un afectado sentido de conciencia social (si existiera) y seguramente, acompañando cada click con una sonrisa Kodak y el pecho inflado, con la sensación de estar haciendo algo por el mundo.

¿Alguien va a ayudar a alguna organización social? ¿Un comedor, un albergue, lo que sea? ¿Alguien se arremanga? Nah, man; con un click alcanza. Un click y quedás fenómeno, ¿no?

Qué cómoda es la gente. Se rasgan las vestiduras por cosas que defienden con un click. Mientras, compran lo que le venden sin mosquearse (ya sean miradas negativas o extremadamente positivas y fantasiosas, total si le ponemoes música de los Redondos de fondo, la gilada compra cualquier cosa). Seguro que todos se ponen la escarapela en la semana de Mayo también..

En fin. En fin, en fin, en fin..

Vale aclarar que yo no hago nada, pero nada para ayudar a los demás. Bastante me cuesta ayudarme a mí mismo. Pero no me vas a ver en ninguna marcha hipócrita (a menos que la esté cubriendo para alguna materia) ni uniéndome a grupos de internet que.. ¡grupos de internet! Dioses, qué fácil hace todo internet..





nota:
podría haber incluído (muchos) nombres de grupos de Facebook reales.. pero hay mucho susceptible dando vuelta. Incluído yo.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.