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La caja roja

Estoy lejos de mi cofre de los recuerdos. La caja roja de las memorias, como decía aquella canción. Decía algo parecido, en realidad. Si tengo que ser sincero, no recuerdo qué decía, pero se parecía a mi realidad. Una vieja caja roja, llena de sobres con cartas que me hicieron feliz. Aunque quizás feliz suene a demasiado, seguramente fue lo más cercano a lo que sentí. Porque era todo nuevo para mí, por lo que dudaba en usar ciertas palabras. Hoy puedo decir que sí, que fui feliz. Quizás mañana dude de nuevo y no, use otras palabras. Pero ahora, elijo decir que fui feliz. Y me gustaría estar cerca de ese viejo cofre de recuerdos. Estar cerca, una vez más, para poder abrirlo y elegir un sobre al azar, y dejarme llevar por la inocencia de un mundo que era mío.. y nada más que mío.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.