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Viejos escritos #3

Mis sueños se interrumpen sin que yo sepa el por qué
Quizás sean los pasos que a la distancia suenan;
Suaves pisadas que a esta resignación me condenan
Señales que me dicen que de ti jamás me libraré.

Abro la puerta sabiendo con quién me encontraré;
Por alguna extraña razón, mis latidos se serenan,
Porque con tus ojos dices más que las palabras que suenan
Y rendido comprendo que por siempre a tu lado estaré.

Soledad, vieja amiga..
Soledad, compañera fiel,
Inútil es tratar de condenarte al olvido
Cuando no puedo dejar de sentirte en mi piel

Y es que quizás, en el fondo, siempre lo he sabido,
Más me he empeñado en negar esta verdad por cruel:
Cómo puede ser que vuelvas, si nunca de mi lado te has ido

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.