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Mostrando las entradas de 2009

“Aparto la cortina y la veo alejarse..”

La tarde está avanzada. Llueve. Voy de la puerta a la ventana. Aparto la cortina y la veo alejarse. Va en mi coche. Está borracha. Pero yo también lo estoy, y no puedo evitarlo. Logro acercarme a una butaca grande que está cerca del radiador y me siento. Algunos apartan la vista del televisor. Luego siguen con lo que estaban viendo. Me quedo sentado. De vez en cuando levanto la cabeza para ver lo que pasa en la pantalla.
“Desde donde llamo”, Raymond Carver.

Noche de silencios

Las luces se apagan, también los pensamientos. Al final del día, quedaré sólo yo.. y el vacío. Incluso en la mente, ecos resuenan, palabras olvidadas. La noche apenas comienza pero la angustia.. La angustia ha estado tanto tiempo como yo, y quizás haya estado aquí desde antes. Quizás siempre estuvo. Desde el comienzo mismo de la vida, de la historia, del universo. Ella siempre está.

Caminos

Por qué es tan difícil llegar, por qué cuesta tanto encontrar un camino más fácil. O menos complicado, en realidad. Busco, busco y busco una vez más. Pero son difíciles de encontrar. Quizás no existan, pienso. De tanto buscar, olvidé para qué los buscaba. ¿Caminos, a dónde? ¿A qué lugar quiero llegar? Quizás los obstáculos sirvan para distraerme, hacerme olvidar lo que quiero lograr. Si es que puedo lograr algo..

Realidad mezquina

¿Qué sería peor..? ¿Darse cuenta de que las cosas son como siempre debieron ser, o que tanto soñar con realidades mejores fue, al fin de cuentas, una pérdida de tiempo? Siempre supe lo que hacía, lo que esperaba o decía, y sin embargo, no me termino de dar cuenta. Me doy cuenta cuando la realidad es ya demasiado pesada para cargar, una y otra vez, por los mismos caminos de siempre. La realidad, ajena, mezquina, jamás tiende una mano, jamás guiña un ojo.. jamás deja soñar.

Caminos cerrados

Los minutos pasan, las horas pasan, los días pasan. Las semanas, los meses, los años. Sigo donde siempre he estado, aunque el paisaje cambie un poco. Sigo donde siempre he estado y donde siempre estaré. Lo peor no es darse cuenta de esto, sino saberse resignado. Nada cambiará para mí, nunca. Y quizás siempre lo haya sabido..

Memoria rota

Las memorias perdidas, de los momentos perdidos, siempre vuelven. Pero lo que vuelve es diferente, y lo que recuerdo de una manera quizás haya pasado de otra, muy distinta. O, lo peor de todo, quizás nunca se haya dado. Memorias perdidas, momentos perdidos.. ¿Cuánto terminó lo real y empezó lo imaginario? ¿Cuándo empezó esta vida llena de ilusiones vacías y momentos olvidables?

La calle suena a lo lejos

Al son de los mismos lamentos de siempre, me levanto. Me levanto porque tengo que hacerlo, sino quizás nunca saldría de este lugar. Pequeña habitación de pensión, lugar que he encontrado para mí y del que, quizás, nunca pueda salir. Porque mi destino es pequeño y oscuro, y por ahora le rehúyo. Quizás hasta el destino se haya aburrido de mí, por qué no. Todos lo hacen, más tarde o más temprano..

“Esos oscuros rincones del olvido..”

Los recuerdos se pierden. Los tengo cerca, los pienso, los repito una y otra vez, reconstruyo las escenas completas. Lo hago para mantenerlos, que no mueran, que no desaparezcan en una maraña de realidades esquivas, en las que la mente parece sumergirse más y más en esos oscuros rincones del olvido..

Instantes, apenas

Angustia de momentos pasados,
angustia de momentos perdidos
¿Es que todo lo que nos pasa
en esta vida
tiene que durar apenas un instante..?

¿Nada puede durar una hora? ¿Un día?
¿No se puede soñar con algo que
dure una semana, un mes, un año siquiera..?

Vida que dura instantes..
¿Pero es eso realmente vida?
¿Quién puede querer
existir de esta manera..?

Silencios obligados

Volver, volver entre palabras
Algunas ya dichas
y otras tantas que no.

Porque cosas para decir siempre hay,
pero son siempre las mismas
y nunca supe cuándo hablar
y cuándo no..

Si hubiera alguien más,
tal vez, si hubiera alguien más,
Si no fueras solamente vos

Vos y la nada..
Y prefiero tu silencio,
a la vieja compañía
de la nada..

Cartas

Entre las cosas que extraño (que son pocas, pero algunas quedan) está el poder escribir cartas. Escribirlas, enviarlas, sentarse a esperar, recibir las respuestas.. Era mágico, tenía un gran encanto y significaba un momento de alegría. Alegría sincera y honesta. Efímera, pero alegría al fin. Real, memorable.

No es una costumbre que haya dejado por culpa de las nuevas tecnologías; simplemente, no conocí a nadie más a quien le interesara hacerlo. Cosas de la vida, como siempre digo.

Al menos tengo mis cajas de recuerdos, aquí y allá. Cajas a las que puedo recurrir cada vez que necesito una postal de momentos mejores. O sea que, básicamente, estoy volviendo todo el tiempo. Y, también, no tengo a nadie.

Toque

Cada tanto, un contacto con la realidad. Nunca es un contacto suave, lamentablemente. Gracias, realidad.

Buena

Comencé el día eliminando preocupaciones relacionadas con la salud de miembros de mi familia. Luego comprobé que el número al que olvidé jugarle unos pesos no salió (cosa de timbero ocasional). Seguí con unas buenas nuevas en la casa donde alquilo. Después, la buena música que sonó (y continúa sonando) de fondo. A eso le agregué pequeños descubrimientos a lo largo de las horas. Y la lluvia.

Es un día hermoso.

Solían hacerme la misma pregunta..

—¿En qué estás pensando, Jack? —me preguntó Bud.
—Sólo estoy pensando —le contesté, sonriendo.
—¿En qué? —insistió Olla.
Me limité a sonreír otra vez y a menear la cabeza.
“Plumas”, Raymond Carver.

Ventana

Al fresco de las primeras horas,
se le pegan los rayos de sol
Afuera, otro día comienza
Quizás sea mejor,
quizás sólo sea igual..

Valga la redundancia..

Digo palabras que seguramente ya he dicho, y más de una vez. Las digo sabiendo que mañana, o pasado, las diré de nuevo. Tal vez no suceda por una semana, un mes, o un año. Pero volveré a decirlas, porque son las palabras que me definen. Palabras que se repiten hoy como se repitieron ayer como se repetirán mañana.

El bar sobre Rivadavia

Este clima raro, que quizás no sea el de octubre, pero es el que tenemos. El que tengo, en realidad. Llego a mi casa pero unos minutos después, vuelvo a salir. Camino, despacio, pero camino. Varias cuadras, hasta llegar adonde me parece que quiero ir. Probablemente haya salido sin un lugar fijo al cual ir, pero aquí estoy. Elijo mesa, me siento, limpio los lentes, pido lo de siempre. Afuera el movimiento sigue como siempre. Adentro.. adentro, quizás también. Pequeños escapes, necesarios. Imprescindibles. Necesito ver vida. Quizás, de tanto observarla, algo se me pegue, algo me contagie.

Mejoría

¿Y en qué encontrar alivio? Cuando no lo busqué, lo encontré. Justamente, dirá alguno.

Pero así transcurrió mi mañana: haciendo las cosas que tenía que hacer pero con la mente en otro lugar. Como siempre, salvo que esta vez era un lugar oscuro (disculpá el cliché).

Los últimos minutos antes de volver a casa insinuaron el cambio de ánimo. Luego vino la caminata bajo el sol, el clima fresco; un día hermoso, casi. Cuando llegué a casa, me sentía mucho mejor.

Llueve, el día después

Hoy fui a desayunar a un cafecito al que solía ir seguido el año pasado. Fui para salir un poco, cambiar de aire, distraerme. Debería ser un día complicado pero por suerte todavía no lo siento así. Me siento bien. A pesar de.

Lo que son las cosas. Quizás sea la costumbre. ¿Pero quién se acostumbra a las frustraciones? Desilusiones que se suceden. Pero uno ya lo ve venir y por eso, quizás, el golpe no es tan duro. O sí, no sé. Como siempre, estoy tipeando de más. Digo muchas cosas sin decir nada.

La idea, como dije, era salir un poco, pensar en otra cosa, apartarme. Funcionó. Y todavía funciona. Llevé un librito, leí los primeros capítulos, cada tanto miraba la llovizna, el cielo gris, la calle. Estuvo bien. Se sintió bien. Aunque me preocupe no sentirme como quizás debería sentirme. Me preocupa esa supuesta comodidad. Cómodo con esta situación adversa. Pero me preocupa poco. Qué mal debo estar. ¿Es que todo me importa un poco menos? Lo que me espera. Así no voy a mejorar. Ni de casuali…

Mente en blanco

Escribo y reescribo, lo mismo de siempre; lo mismo de la última vez, lo mismo de la próxima. Nada nuevo surge, nada bueno parece aparecer.. ni una idea asoma, las palabras se repiten. Es que mis recuerdos son los mismos.. y la lista de sinónimos es acotada, tiene un final. Para escribir cosas nuevas, hay que vivir cosas nuevas.. Y eso está tan lejos de ser posible..

Libros e historias acumuladas

Admito que no leo tanto como quisiera (me refiero a literatura, más que nada; diarios y noticias y cosas por el estilo, sí leo, y mucho). Me gustaría tener cientos de libros cuya historias y párrafos he leído pero, sin embargo no los tengo. Es que, por ahora, me entretienen más las historias de los autores que su obra. Tengo por ahí un par de libros de Edgar Allan Poe, un par de recopilaciones que comienzan con su biografía. Y es tan fascinante.. que no puedo dejar de leerla. Y, cuando por fin termino de hacerlo, quiero saber más sobre su vida (o la de cualquier otro autor), así que voy a la computadora y busco más y más páginas, y así se pasa el tiempo. Los pobres libros de Poe siguen ahí, esperando por mi interés. Ya llegará. Espero.

Una y otra vez

Las mismas viejas canciones. Las que siempre suenan. Las que nunca dejarán de sonar. Uno siempre vuelve, no a un lugar ni nada de eso. Se vuelve a la música, a algunas letras, a algunas imágenes en movimiento.. Siempre se vuelve. Porque no hay cómo no hacerlo.

Distracciones

Postales de épocas pasadas, las palabras resuenan y parecen encontrar otro lugar, un lugar diferente al que alguna vez ocuparon. No sólo las palabras; también las imágenes, los sonidos. Todo, al final, encuentra un nuevo lugar. Se reacomoda, cae en una nueva posición, una nueva cavidad, como si de un juego se tratara. Quizás no encuentre nuevos signifcados ni motivos ni razones de ser, pero se mueven. Y al moverse, cambia la estructura. Moviéndose, los recuerdos me distraen. Distrayéndome, los recuerdos cambian el momento, cambian el ánimo..

Quizás algún día..

Pensando, pienso en lo que no debo
Recordando, recuerdo lo que no debo
Quizás algún día
algo que deba estar allí
esté..
Y no tenga que pelear contra
esta soledad..

“Viaje sin partida”

Estamos en silencio, frente a frente.
Y sin verte, yo sé que me has mirado
con no sé qué recuerdo transparente

en los ojos lejanos... No has cambiado.
Y es dulce estarse así, indolentemente,
pero no amarse ya. Haberse amado.
“Viaje sin partida”, Julia Prilutzky.

Carajo

El otro día me enteré que le robaron a mi viejo. A la mañana tempranito, cuando iba camino a su trabajo. Trabaja cerca de casa, a unas 20 cuadras quizás, como mucho, y va caminando. Pero va tempranito.. y tiene que pasar por uno de esos benditos asentamientos. No tenía plata encima —en realidad no tenía de valor— pero le ofreció el celular al chorro de poca monta, para que se llevara algo y lo dejara tranquilo. Una bronca.. una impotencia.. todo junto. Menos mal que no le hizo nada más (y que le creyó que no tenía plata encima).

En fin..

Suspira aliviado

Ahí voy, caminando, hacia ninguna parte, pensando en mis cosas. De repente, me parece que veo a alguien. ¿Será? No, no es. ¿Y si es? ¿Y si era? Me vuelvo sobre mis pasos. Breve persecución en las sombras. Sombras en un día nublado. Persecución en blanco y negro, como en aquella película. Es, es. Estoy seguro que es. Pero, momento: ¿y si es? ¿Qué le voy a decir? Aminoro el paso.

Pero sigo. Es más fuerte que yo. Al final, en una esquina, me doy cuenta que no es. Y por alguna razón, respiro aliviado. Quería que fuera, pero también que no.  ¿Qué le hubiera dicho? Seguro que hubiera tropezado o alguna otra escena avergonzante. Siempre me pasa. Pero no era. No era y me quedé tranquilo. Aunque seguí queriendo que fuera.

Clichés

Siendo como soy, siempre estoy volviendo. Vuelvo adonde no debo volver, ¿pero qué más puedo hacer? Algunas cosas, en esta gran ciudad, son inevitables. Grande como es, parece chica, como un pañuelo, como dice el dicho. El mundo es un pañuelo, reza el cliché. El mundo, la ciudad, todo es tan pequeño, universo mínimo en el que termino encontrándome con lo que no quiero.....aunque quizás sí quiera. Quién sabe. Yo no lo sé. O quizás sí lo sepa, pero elijo mirar para otro lado.

Las cosas de la mente, como siempre digo..

Ciudad perdida

Algunos recuerdos vienen solos. No los llamo, te juro que no, pero aparecen igual. A veces es una palabra, alguna canción perdida, escuchada de casualidad, por entre los muros de la ciudad perdida. Ciudad perdida porque uno se pierde en ella, buscando lo que no quiere buscar, buscando lo que no quiere encontrar..

Fondo de la Legua

Cómo ansío poder volver a ver, lo que en realidad quizás no quiero ver. Paso por los mismos lugares de siempre, pero paso de lejos, como quien mantiene una distancia prudente del peligro. El peligro, en este caso, es no sentir lo mismo. No sentir lo que alguna vez se sintió, no volver a sentir lo malo.. aunque lo malo tenga algo de bueno, siempre será malo y al final, sólo eso quedará. Pero paso por los mismos lugares porque son los únicos por los que puedo pasar.. quizás un día me anime, me baje y golpee puertas, grite nombres. Quizás un día me anime a hacer lo que nunca hice. Quizás un día me anime a vivir..

(re)significado

Busco resignificar imágenes, aunque sea un ejercicio inútil. Luego, paso unos instantes pensando si resignifcar es una palabra real o no, quizás la haya inventado para acomodarla en esta entrada. Como sea, quise decir que busco dar nuevos significados a viejas imágenes, que descansan en el fondo de la mente, como algo que se barre bajo la alfombra.. Como algo que se esconde, pero no del todo. Porque, después de todo, es lo único que se tiene.

Letras cercanas

Los mismos textos de siempre, sean libros, sean anotaciones sin sentido. Siempre cerca, siempre a mi lado. Qué bueno tenerlos cerca..

“Mi mundo imaginario”

Mi mundo imaginario fue desde siempre el único mundo verdadero para mí. Nunca tuve amores tan reales, tan desbordantes de imaginación, de sangre y de vida como los que entablé con figuras que yo mismo creé. ¡Qué leales! Siento nostalgias de ellas porque, como todo lo demás, también ellas pasan…
“Libro del desasosiego”, Fernando Pessoa.

Siempre igual..

Me pregunto adónde estaré cuando haya pasado todo, adónde estaré que sea distinto al lugar donde estoy ahora. El lugar, el ánimo, la vida toda. Si sigo estando como estoy ahora, ¿para qué seguir? No quiero saber que mañana será igual que hoy, así como hoy es igual a ayer, y ayer al día anterior. No tengo ganas de saber que todo será igual, siempre.. pero me temo que sí, que es mi única verdad. Mi único destino.

Buenos Aires

Cuántas esquinas, cuántas calles,
Cuántos bares, por qué no.
Esta ciudad,
tan grande y distinta a todas,
y sin embargo,
tan igual
Es como si estuviera
siempre en el mismo lugar..

Cómo puede sentirse todo tan igual..

Mente en blanco

No recuerdo cómo fueron estos días. Realmente no lo recuerdo. Es raro, porque quiero escribir, escribir sobre mis días, mis horas, estas horas, estos ánimos, pero no recuerdo nada. Pero cómo recordar, ¿cuando no hay nada que quede en la memoria..?

Momentos efímeros

Frases cortas, como los recuerdos.
Mínimos, de momentos efímeros
Momentos que duraron más
en la imaginación
que lo que duraron
en la realidad..

Y esos momentos,
mínimos, efímeros,
terminan al fin
durando más en el recuerdo
que lo que duraron
en la realidad..

A veces,
sólo a veces,
me pregunto
¿por qué funcionará así
la memoria?

El viejo cuaderno azul (continuación)

Releer viejos “escritos” (notar por favor las comillas) es siempre...una aventura. Quizás aventura le quede muy grande a lo que quiero decir, pero es la verdad: hay que animarse a leer cosas escritas hace mucho tiempo. Por lo general, son muy malas (lo que no quiere decir que haya mejorado). Pero, como debe ser, se adivina mucha sinceridad, mucha.. franqueza a la hora de decir las cosas. Lo que se entiende, al menos. Porque soy muy críptico para escribir, y a menos que deje la fecha en algún rincón de la hoja, es probable que no recuerde el momento en el que escribí.. y no recordar el momento es no recordar el ánimo. Y no recordar el ánimo, es no entender lo que se escribió.

Por lo general, son cosas con un halo de melancolía. Nunca forzada, aunque a veces algo exagerada (aunque no tanto cuando escribo a mano, porque no tengo un diccionario de sinónimos al cual recurrir, y entonces no uso palabras que podrían parecer algo sofisticadas).

Al fin de cuentas, está bueno releer viejos escr…

El viejo cuaderno azul

Sigo con las letras viejas, palabras desordenadas encontradas en cuadernos que, a pesar del abandono, cuidan y atesoran momentos. Momentos perdidos, momentos vividos que —sin embargo— no deberían repetirse. Las gastadas hojas conservan recuerdos y señales, imágenes y huellas, como un mapa que me sirve para recordar cómo llegué adonde he llegado.. y qué caminos no debería volver a transitar. Que son casi todos, por desgracia. Este viejo cuaderno azul.. historia de mis errores.

Carver, Carver, Carver

Qué genial es redescubrir una y otra vez los mismos textos. Aunque quizás redescubrir no sea la palabra correcta. Descubrir quiere decir encontrar algo nuevo, hasta entonces desconocido. Y redescubrir sería volver a encontrar novedad en algo ya conocido.. O algo así, ¿no? Pero nunca olvido del todo esos textos..



Genial, amigo Carver. Simplemente genial..

“Seguía con los ojos cerrados”

(...) Y continuamos. Sus dedos apretaban los míos mientras mi mano recorría el papel. No se parecía a nada que hubiese hecho en la vida hasta aquel momento.
Luego dijo:
—Creo que ya está. Me parece que lo has conseguido. Echa una mirada. ¿Qué te parece?
Pero yo tenía los ojos cerrados. Pensé mantenerlos así un poco más. Creí que era algo que debía hacer.
—¿Y bien? —preguntó—. ¿Estás mirándolo?
Yo seguía con los ojos cerrados. Estaba en mi casa. Lo sabía. Pero yo no tenía la impresión de estar dentro de nada.
—Es verdaderamente extraordinario —dije.
“Catedral”, Raymond Carver.

Retro-estro

Escribir en el pasado es más fácil que escribir influenciado por el pasado. Debería seguir intentándolo.. quizás el blog se llene de entradas (ninguna particularmente memorable, por supuesto).

Fiel reflejo

Escribir sobre la monotonía (como ese fragmento que cité ayer) terminando resultando, precisamente, monótono. Y es que mi vida no es otra cosa que monotonía pura. Si hay algo digno de mencionar, la anécdota inevitablemente termina siendo....¿cómo decirlo? ¿empapada? ¿contagiada? La anécdota inevitablemente se contagia de mi monotonía general. Es triste la monotonía. Triste y aburrida.

Es como yo, básicamente.

Monotonía

Estoy en un día en que me abruma, como un ingreso a prisión, la monotonía de todo. La monotonía de todo no es, sin embargo, sino mi propia monotonía.
“Libro del desasosiego”, Fernando Pessoa.

Cambio de último momento

Tener un párrafo copiado y listo para publicar, sólo para ver que referencia situaciones que me resultan familiares. Y como no es ni la hora, ni el lugar (y quizás nunca lo sean), mejor borrar todo y publicar esto. Que no es nada. Pero al menos no está manchado de ninguna pena o aflicción pasada..

La excusa del mediocre (continuación)

Siguiendo con lo de ayer.. no sólo uso y abuso de los sinónimos; también de los títulos grandilocuentes. Admito que lo más difícil es titular las entradas. Así que pienso y pienso y a veces sólo se me ocurren titulares* que suenan demasiado pomposos.. demasiado exagerados. Grandilocuentes, como ya bien dije. Quizás alguien pasa por acá, ve ese título y piensa uy a ver cómo sigue esto. Y lee el resto.

Mis disculpas.

*resultado de buscar un sinónimo, te darás cuenta.

La excusa del mediocre

Lo mío es decir una y otra vez lo mismo. Busco sinónimos, para que no sea tan evidente mi falta de intelecto. Los sinónimos también sirven para adornar un poco la mediocridad. No tengo nada para decir, pero trato de disimularlo. Torpemente, quizás. Así que junto un par de palabras aquí y allá, armo algo parecido a una oración.. y la repito. La repito y la repito, una y otra vez. Total, pienso, quién se va a dar cuenta.

Lamentando ausencias

Recordar es un crimen. Peor es perder las cosas, pero recordar.. recordar sólo perjudica. Más como soy yo, que disfruto de las cosas por un instante, apenas, y paso el resto del tiempo lamentádome no haberlas disfrutado antes. Pero los recuerdos.. los recuerdos son otra cosa. Porque recordar es ver todo lo que uno ya no tiene, y no tener es sufrir. Aunque sufrir es vivir, diría alguien por allí. Y si soy como soy hoy, es por todo lo que he vivido, aunque no sea mucho. Por todo lo que he vivido, y por todo lo que he perdido. Que ha sido, básicamente, lo mismo.

La caja roja

Estoy lejos de mi cofre de los recuerdos. La caja roja de las memorias, como decía aquella canción. Decía algo parecido, en realidad. Si tengo que ser sincero, no recuerdo qué decía, pero se parecía a mi realidad. Una vieja caja roja, llena de sobres con cartas que me hicieron feliz. Aunque quizás feliz suene a demasiado, seguramente fue lo más cercano a lo que sentí. Porque era todo nuevo para mí, por lo que dudaba en usar ciertas palabras. Hoy puedo decir que sí, que fui feliz. Quizás mañana dude de nuevo y no, use otras palabras. Pero ahora, elijo decir que fui feliz. Y me gustaría estar cerca de ese viejo cofre de recuerdos. Estar cerca, una vez más, para poder abrirlo y elegir un sobre al azar, y dejarme llevar por la inocencia de un mundo que era mío.. y nada más que mío.

Perdido entre líneas

Perdido entre cientos de líneas,
tal vez miles,
qué increíble resulta poder revivir
momentos que ya han pasado

Momentos que duele recordar
porque recordar su existencia
es darse cuenta de su ausencia..

Y toda ausencia duele
toda falta se hace evidente
en la piel, en el alma..

Pero las penas distraen,
mejor volver a perderse
entre cientos de líneas,
tal vez miles..

Los momentos ya no volverán
pero hay que mantenerlos vivos

Rescate material

Increíble pero real
encontrar apoyo en objetos
tangibles
cercanos
reales, al fin..

Un disco, un libro,
algún viejo cuaderno,
aquella caja roja
llena de cartas y memorias
de épocas mejores..

Lo material llama a lo espiritual
Lo tangible que mueve al alma

Memoria rebelde

Luz tenue, pensamientos perdidos
La letra que apenas se ve
Las ideas, también borrosas
Es la hora de no pensar
¿Pero quién puede huir a los
arrestos de la mente..?

Mañana quizás sea distinto

Cómo son las cosas,
cómo funciona la mente..
Que elige cuándo aparecer,
cuando usar cierta imagen,
cierta palabra,
cierto recuerdo..

Y entonces se da lo que no se esperaba
Una especie de rescate en la oscuridad
Y llega el descanso..
Y algo más.

Música y recuerdos

Son las viejas melodías que siempre vuelven
Que siempre están..
Las melodías son viejas, también sus letras
Sin embargo,
a veces aparece
un nuevo significado..

La idea es volver
Volver para desandar
Volver para borrar
Volver para rehacer..

Arrastrados por el viento

Las notas más tristes de una melodía jamás escrita
Los pensamientos más dolorosos, las verdades más crueles
Todo aquello se encuentra en esos viejos papeles
Que quizás ahora ya no existan más..

El (des)ánimo que inspira

Quiero escribir mejor, quiero escribir bien, pero no me sale. Recuerdo cuando pensaba –y me preguntaba– por qué sólo me gustan las cosas que escribo cuando peor me siento. ¿Por qué sólo me gustan las cosas que escribo cuando peor me siento?, insisto. ¿Será que el desánimo atrae la sinceridad extrema? ¿Algo de creatividad? ¿Qué tiene la miseria que resulta atractiva cuando se la plasma sobre papel..?

Viejos escritos #5

La noche estrellada
cada estrella, una ilusión
cada ilusión, a su vez
una estrella pronta a morir..

La noche está llena
de ilusiones rotas

Noche

En un día así, hace no mucho tiempo, no habría hecho mucho. Hoy.. bueno, en este momento tampoco estoy haciendo mucho. Simplemente estoy sentado, en una oscuridad casi total, lápiz en mano. Sentado, en la oscuridad, tratando de ordenar las pocas ideas que me quedan. Es más de lo que hubiera hecho en un día como hoy, no mucho tiempo atrás. Y, sin embargo, sigue siendo tan poco. Cada día hago un poco más que el día anterior.. pero nunca es realmente algo. Quizás en mil años, por fin consiga algo, por mínimo que sea. Quizás en mil años pueda, por un instante al menos, vivir.

Pregunta

Cosas que he leído y he olvidado. Cosas que he escrito y, también, he olvidado. Promesas que he hecho y, cómo no, he olvidado. ¿Es que sólo puedo recordar lo malo?

Vueltas

No es así cómo se hace, pensé. No es así ni nunca lo fue y, quizás, nunca lo sea. Hay que replantearse todo, una vez más. Empezar de nuevo, porque es lo único que nos queda. Empezar y seguir y volver a empezar y seguir y seguir y seguir y volver a empezar una vez más. Lo único que nos queda. Lo único que siempre tuvimos, en realidad: volver a empezar.

“Dar nuevo significado..”

Hace unos días buscaba palabras
Palabras nuevas
que suplantaran a las viejas
demasiado maltratadas ya..

Me di cuenta entonces:
el error es buscar cosas nuevas
Lo que hay que hacer es
dar nuevo significado
a lo que se vivió..

Cuando resulta imposible
vivir cosas nuevas..
¿Por qué no moldear los recuerdos?
¿Por qué no mentir y creer la mentira?
Por qué no insistir con el engaño
si creyendo en mentiras se fue feliz..

“Lo que uno puede sentir”

Es raro terminar siempre recurriendo a lo material.. A lo que uno puede tocar, a lo que uno puede sentir..
Un libro, algún disco.. viejas fotos guardadas en el cajón Lo material, que sirve como rescate de lo espiritual..

“Ni hoy ni ayer”

Paso las horas buscando
palabras nuevas
significados nuevos
algo nuevo, que reemplace lo viejo

Algo nuevo y bueno
algo que signifique más
que un simple recuerdo
un simple error
que no se puede borrar..

Paso las horas buscando
recuerdos nuevos
pero los recuerdos,
como las palabras,
son siempre los mismos..

Y no se pueden cambiar
nada se puede cambiar
ni hoy ni ayer..

“Esas noches que no parecen terminar..”

Esas noches que no parecen terminar.. Y sin embargo me encuentro deseando que sigan y sigan y sigan..
Esas noches que no parecen terminar.. Como los días en los que no encuentro alguien con quien hablar alguien a quien escuchar alguien a quien mirar..

“Palabras que parecen nuevas”

Palabras que parecen nuevas Que recobran un significado Palabras rescatadas Del olvido, del abandono..
A veces recuerdo cosas que dije Y me arrepiento No de haberlas dicho Sino de las personas que escucharon
Las personas equivocadas, En el lugar equivocado Hay que rescatar esas palabras Y devolverles el significado Ese que parecieron perder En tantos momentos perdidos

La poesía de Huidobro

Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza

Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
“Ella”, Vicente Huidobro.

Recordar es morir

Sin ideas
Sin ideas porque no quiero
tener que recurrir
a lo mismo de siempre

Estar sin ideas
es mejor que
ceder
a los recuerdos..

Recuerdos que no sirven
Recuerdos que no ayudan
¿Cuándo fue la última vez
que un recuerdo me hizo bien..?

Sin ideas
Sin ideas porque no quiero
tener que recordar
Recordar es morir un poco..

Empezar de nuevo

Las palabras son las mismas El ambiente, el lugar, todo Los muebles, la luz El papel, las pocas ideas que quedan..
Es todo lo mismo Y, sin embargo, Qué diferente es todo..

“Cómo cuesta volver..”

Cómo cuesta volver a leer las mismas palabras a escuchar las mismas canciones a ver las mismas imágenes..
Cómo cuesta volver todo aquello que ocupó nuestra vida todo aquello que nos llenó todo aquello que nos acompañó..
Todo aquello que nos hace recordar..

Honrarás tu nombre

¡Te maldigo ciclotimia! Te tomás todo al pie de la letra. Debería ser más impulsivo. Aunque no es esa la palabra. ¿Cuál quedaría mejor? No se me ocurre. Estoy un poco lento.

Maggie

Tenía 13 añitos y 5 meses. Todos mis bichos se están yendo mientras estoy lejos..

Suspicacia

Tardía, por qué no. Digo, mi sospecha. En realidad, ya no es sospecha. ¿Cómo se dice cuando uno se da cuenta de algo? De algo que sospechaba, precisamente. Ya pasó. Digamos que.. lo que sospechaba, era tal cual lo esperaba. Entonces no es sospechar, no sé. Como sea, es. Era. Era nomás, diría. Y bueno, así son las cosas. Todo vuelve, dice alguien que conozco.

Maldición. Se siente horrible.

Paseo

Sepa usted disculpar, si lo llevo por caminos conocidos. Me tienta la reacción que pudiera tener. No es mi intención hacerle pasar un mal momento, pero.. A ver, aguarde un instante; creo que sí es mi intención. Bah, no me mire así. Usted tiene la culpa, por dejarse llevar.

Ahora vaya, vuelva por donde vino. Desande los pasos.. ¿no sabe el camino de regreso? ¡No me extraña que se pierda tan seguido!

Bah

Marzo tiene un color gris. Estoy desencantado. Empecé así el ciclo lectivo. Es que el año pasado no me fue tan bien como esperaba (en el estudio) pero no me había afectado realmente hasta hace unos días, cuando tuve que volver a clases. A ver cuánto tiempo me lleva.. sobreponerme. Iba a decir que se me pase pero no sabía cómo terminar la frase. Raro.

Todo tiene que ver con todo. Si estuviera bien de ánimo, escribiría mejor y más rápido.

Viejos escritos #4

(...)

Me siento y pienso en cosas para hacer
Y se me ocurre contar otra vez mi historia
Porque tal vez buceando en mi memoria
Pueda volver a ser el que fui ayer

Lluvia

Qué linda la lluvia. Salir a caminar, sin paraguas. Es apenas una llovizna. Qué lindo no resbalarse, ni caerse. Ni pisar baldosas flojas. Llegar al lugar que se iba y comprobar que ya está cerrado. Que empiece a llover más y más fuerte y se tenga que hacer tiempo debajo de los techitos o balcones. Mojarse más y más.. No, eso no es tan lindo. Encima me parece que me resfrié..

Pero la lluvia es linda, insisto.

Viejos escritos #3

Mis sueños se interrumpen sin que yo sepa el por qué
Quizás sean los pasos que a la distancia suenan;
Suaves pisadas que a esta resignación me condenan
Señales que me dicen que de ti jamás me libraré.

Abro la puerta sabiendo con quién me encontraré;
Por alguna extraña razón, mis latidos se serenan,
Porque con tus ojos dices más que las palabras que suenan
Y rendido comprendo que por siempre a tu lado estaré.

Soledad, vieja amiga..
Soledad, compañera fiel,
Inútil es tratar de condenarte al olvido
Cuando no puedo dejar de sentirte en mi piel

Y es que quizás, en el fondo, siempre lo he sabido,
Más me he empeñado en negar esta verdad por cruel:
Cómo puede ser que vuelvas, si nunca de mi lado te has ido

Viejos escritos #2

(...)

Puedo levantarme, correr las cortinas y ver
Cómo el mundo sigue su baile triste y apagado
Y de pronto ya no me siento tan abandonado
Y dejo que entre un rayo de luz en el que creer

Viejos escritos

Mi vida comienza y termina con tu nombre
No hay nada que hagas o digas que me asombre
En mi vida te he dado un lugar
Principio y final, motivo de todo mal
Eres la razón de mis penas
Tu fría esencia recorre mis venas
Una relación enfermiza, de la que siempre quise huir
Pero a la que siempre termino volviendo
Quizá porque no tengo dónde más ir

“Una sensación de bienestar”

A la mañana siguiente, cuando sonó el despertador, le dieron ganas de no abrir los ojos y seguir soñando. El sueño tenía que ver con una granja. Y también había una cascada. Alguien, no sabía quién, caminaba por la carretera, llevando algo. Tal vez fuese una cesta con la merienda. No era un sueño inquietante. En él parecía existir una sensación de bienestar.
“Fiebre”, Raymond Carver.

“No está tan mal”

Revuelvo los cajones, reviso viejas carpetas y cuadernos casi deshojados. Incluso intento adivinar lo que dice debajo de algunos rayones. Pero no resulta. Nada resulta, y no hay nada que hacer. Es que intento decir o escribir algo a partir de los buenos recuerdos, aquellos buenos momentos que, aunque pasados, existieron. Y no puede ser que uno tenga que recurrir siempre a lo triste, a lo melancólico, a la pena guardada pero latente, sólo para escribir un par de palabras o frases que el día de mañana pueda leer y decir... “no está tan mal”

Vida mínima

Esto es ir demasiado tiempo atrás. Realmente no recuerdo mucho. Quizás sea lo mejor. Quizás, también, nada realmente importante o digno de mencionar haya sucedido. Después de todo, no sería raro. Paso mis días haciendo lo mínimo que se puede hacer, y aún así resulta poco. Las personas pequeñas tienen vidas pequeñas, también..